DESIGNACIÓN SEXUAL DE LAS MUJERES

1. Introducción

2. Contextualización del corpus

3. Denominación sexuada de las mujeres

3.1. Titulares

3.2. Análisis

4. Aposición adjunta: Redundancia en la denominación sexual

4.1. Titulares

4.2. Análisis

5. Conclusión

 

 

 

1. Introducción.

 

Son discursos específicos aquellos cuya intención comunicativa es hablar expresamente  de mujeres o de varones. En el análisis de estos discursos hemos observado si eran nombrados de manera simétrica, no en tanto géneros sociales sino en lo que concierne a sus ocupaciones, oficios, trabajos, logros, etc., no en lo que dicen sino en como lo dicen. Es decir, el objetivo es mostrar si las elecciones léxicas del enunciador son pragmáticamente coherentes con la realidad que quieren nombrar.

De entre el numeroso corpus investigado, hemos seleccionado una muestra de titulares de la prensa que permiten poner de manifiesto el fenómeno lingüístico sexista que hemos llamado designación sexual de las mujeres, y que se presenta de dos formas: la denominación sexual de las mujeres y la aposición adjunta: redundancia en la denominación sexual.

2. Contextualización del corpus

 

El ámbito de uso son los medios de comunicación, prensa escrita, El País, ABC, Público, La Vanguardia, Levante, etc. periódicos de publicación diaria, la mayoría de ámbito estatal.

Género textual:  titulares pertenecientes a noticias y a artículos de opinión sobre temas que son de actualidad en el momento de su publicación. La noticia debe tender al rigor informativo. Mientras que los artículos de opinión contienen una tesis y argumentos que la validan.

El enunciador es un periodista o una agencia de noticias cuya intención comunicativa en el primer caso es dar información veraz y objetiva de un hecho noticiable en el momento de su publicación. Por ello, su presencia en el texto debe ser nula pues por el carácter informativo debe tender a la objetividad y no dejar huellas en el texto ni en su inclusión como productor de la noticia ni en la modalización del ‘dictum’, del hecho puesto en palabras.

En el caso de los artículos de opinión su intención es orientar la opinión (en algunos casos la conducta) de sus lectores y  los textos tienen un carácter subjetivo tanto en la elección de la tesis y de los argumentos. En este caso pueden aparecer elementos modalizadores de carácter valorativo, deóntico o epistémico que se ponen de manifiesto en las modalizaciones del ‘dictum’.

El destinatario es el lector de prensa escrita interesado en la actualidad y cuyo perfil puede variar ligeramente en función del tema.

Estos titulares no son un mensaje privado por lo que  el enunciador y el destinatario  comunican en tanto que seres sociales, comparten la misma lengua y el mismo mundo de referencias, lo que hemos denominado Enciclopedia o conocimiento del mundo.

Los deícticos espaciales y temporales que anclan el texto en una contexto determinado, son la sociedad española del siglo XXI reflejados en la fecha de publicación de la noticia, expresiones  de tiempo como ‘esta mañana’, ‘hoy´; o espaciales como ‘Mallorca’ o ‘España’; los temas que refieren la actualidad de ese aquí y ahora del momento de la enunciación.

El tema de estos titulares no es el hecho de ser mujer o de que una mujer en tanto que mujer, consigue algo, esto es, no se habla de ser mujeres sino de la pertenencia de unas personas, en este caso mujeres, a ámbitos como el deporte, el arte, el mundo empresarial etc. Y lo mismo cabe decir para los titulares de sus homólogos varones

 

 

3. La Denominación sexuada de las mujeres

 

Si las denominaciones son los nombres con los que se distingue a las personas, no hay equidad en los nombres que se aplican a mujeres y varones. Veamos una muestra de doce titulares organizado en parejas, uno referido a mujer y otro a varón, que tienen en común el mismo o similar campo semántico profesional.

3.1. Titulares

 

a) “Paloma Gómez Borrero, la mujer que contó el Vaticano en la ‘tele’” (El País, 25 marzo 2017)

“El periodista especializado en información deportiva Mariano Sancha ha fallecido esta mañana a los 42 años” (El País, 23 junio 2017)

 

b) “Cellnex ya tiene una mujer en su consejo” (Economía y negocios. El País, 24 marzo 2017)

“Un economista al servicio de la gente. El catedrático de Teoría Económica presidió el Banco Hipotecario y contribuyó a racionalizar los derechos de autor” (Lluis Boada, El País 21 nov 2017)

 

c) “Las féminas del Club Atletisme l’Alcúdia se cuelgan la plata en el estatal de Elda” (CS. Levante, 22 marzo 2017)

“Simeone: ‘Creo en este equipo; en los jugadores y en el club. Por eso renové’” (El País, EFE, 25 noviembre,  2017)

 

d) “EU revela que la mujer del exconseller Blasco también contrató con la trama” (Victoria Salinas, LEVANTE, 25, marzo, 2017)

“El marido de la secretaria habló dos veces con el obispo de Mallorca antes de denunciarle. El esposo se entrevistó con el valenciano Salinas para trasladarle el malestar por el cariz que tomaba la relación con su mujer.” (M. Ferrer/ J. F. Mestre, Levante, 13 diciembre, 2015)

 

e) “Diez mujeres clave de la historia de la filosofía (que tal vez no conozcas)” (Sara Calvo, Público, 15, marzo, 2017).

“Tres filósofos contra la prisa y el ruido. EL PAÍS reúne a los pensadores César Rendueles, Manuel Cruz y Daniel Innerarity para hablar de las sociedades de hoy” (Borja Hermoso, El País, 26 noviembre, 2016)

 

f) “En busca de las mujeres en El Prado ¿Cómo se hace justicia con las mujeres a las que el arte ha relegado a un papel secundario siglos? (Virginia Collera, El País, Virginia Collera, 29 abril, 2014)

 “Goya y Picasso son los artistas que mejor comprenden y expresan el mundo de los toros en un país y unas épocas en las que el eje de la sociedad pasaba por los ruedos”. (ABC D. A., 22, julio, 2017)

 

3.2. Análisis

Las mujeres son nombradas recurrentemene como colectivo sexual indiferenciado o por su condición de pertenencia al mismo. Mientras que los varones son nombrados por lo que hacen, por su posición en lo público o por su condición social.

¿Cumplen los requisitos señalados en la contextualización los titulares relativos a las mujeres? No hay coherencia entre el tema de la noticia (plasmado en el títular) y el contexto referencial (las personas de la realidad extralingüística a las que alude). El referente no es ‘mujer’ ni ‘féminas’ sino periodista, consejera, deportistas o atletas, esposa, pensadoras o filósofas, pintoras.

La elección de las palabras da cuenta del registro, del estilo, de la relación entre los participantes etc. pero también de las creencias y actitudes y, en consecuencia de la ideología del hablante (Van Dijk 1990).

La elección del término mujer o femina  implica una modalización valorativa: se quiere poner de relieve el hecho de ser mujer. Esta elección léxica no es una cuestión semántica, es una expresión indirecta de valores implícitos, a las mujeres se las considera mujeres antes que atletas, pintoras, filósofas etc. Es una denominación sexuada de las mujeres. No se distingue la individualidad o los colectivos.

Los varones, al contrario, no son identificados por su singularidad masculina sino por su profesión o por su posición pública: periodista, economista, jugadores, marido, filósofos, artistas. El sexo no se considera relevante cuando se habla de varones.

 

 

4. La aposición adjunta: redundancia en la denominación sexual

 

Veamos qué sucede cuando en la información acerca de mujeres sí se las nombra por su ocupaciones, logros o profesiones.

 

4.1. Titulares

 

“La universidad española quiere más mujeres ingenieras en las aulas” (El Economista.es, 19/11/2014)

“Las mujeres artistas son artistas todo el año, pero ¿dónde están?” (Bárbara Vidal, Alternativas, 21 de marzo de 2016)

“200 años sin mujeres pintoras... hasta hoy. Clara Peeters rompe el tabú del Prado” (Prado Campos, El confidencial, 24.10.2016)

“La maldición de la mujer deportista en España” (Carlos Arribas, El País, 8 diciembre, 2017)

“Homenaje a las mujeres escritoras en las Cortes valencianas” (El País , 17 de octubre, 2017)

“Mujeres sacerdotes, la Iglesia de Inglaterra reta al catolicismo” (Teresa Amiguet, La Vanguardia, 11, noviembre, 2017)

“Solo una de cuatro mujeres militares tiene contrato indefinido” (Miguel González, El País, 19 noviembre, 2017)

 

4.2. Análisis

 

En todos estos ejemplos, se nombra a las mujeres mediante una aposición adjunta: un sustantivo o adjetivo sustantivado entra en relación con otro sustantivo para añadirle su significación (Alcina F. Y Blecua J. M., Gramática española, Ariel, Barcelona, 1989). Se restringe así la extensión del primer sustantivo, su ámbito referencial, el conjunto o clase de individuos que son su campo de aplicación. Pues bien, en todos los casos el sustantivo que sirve de base a la construcción es 'mujer' y el incremento son denominaciones que indican su posición en lo público. La condición sexual aparece como el núcleo de la aposición, el sustantivo; el termino adjunto, el adjetivo es la identificación social o profesional. El orden de las palabras no es neutro, funciona como argumento temático del discurso (Van DijK 1990), el tema es ser mujer.

Estas aposiciones son innecesarias comunicativa y gramaticalmente. Los términos adjuntados a mujeres si son de género gramatical implícito pueden convertirse en femeninos por moción del artículo, por ejemplo: las artistas, las sacerdotes, las militares, las deportistas. Y si los términos están en género gramatical femenino como es el caso de ingenieras, pintoras, escritoras, empresarias ¿qué sentido tiene adjuntarlos a 'mujeres'? De nuevo observamos una modalización valorativa en la elección del léxico en la que se pone de relieve la reiteración en la identificación de las mujeres como mujeres, como género-sexo, por delante de su identidad individual y social.

 

 

5. Conclusión

Cuando la pertenencia al género-sexo femenino se presenta como la condición constante y primera de la identidad de las mujeres sustituyendo o dejando en segundo término su identidad individual, social o profesional, no hay adecuación entre la intención de nombrar para informar y el recurso sistemático a la designación sexual, entre el texto y el contexto. La relación entre un enunciado y el mundo exterior debe guardar una correspondencia y cumplir la regla de la coherencia. Es una cuestión de cuál es el referente, de quién se está hablando. Para ver la profunda disimetría que se produce con tales denominaciones hágase en los mismos contextos la regla de la inversión.

Frente a esta designación sexual en el caso de las mujeres, hemos observado que los varones no son identificados por su singularidad masculina sino por su profesión o por su posición pública. Pero esta disimetría se acentúa cuando comprobamos la resistencia discursiva a mostrar la condición de varón en situaciones comunicativas que así lo exigen. En discursos cuya intención comunicativa es hablar de varones, la condición masculina no se especifica. Es el fenómeno lingüístico sexista que hemos llamado ausencia de específico masculino (Ver Ausencia de específico masculino).

Podríamos decir que, “el sexo” es la mujer y no el varón porque al haberse identificado lo masculino con lo humano, lo masculino no se considera marcado por ninguna especificidad, ni siquiera de tipo sexual. La mujer, sin embargo, es sexo porque al hombre-varón se le aparece como un ser sexuado, así que lo es de forma absoluta (Simone de Beauvoir, 1977)

En los usos de los hablantes se pone de manifiesto la percepción de las mujeres como idénticas en su indiscernibilidad como género-sexo antes que como individuos discernibles en el espacio público como les sucede a los varones (Amorós, 1987). Las mujeres padecen una sobrecarga de identidad sexual, los varones en su condición sexuada están ausentes. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

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